Pero una delegación enviada por el gobierno del presidente Alfredo Palacio se reunió por la noche con representantes de las autoridades locales, quienes habían originalmente convocado la protesta durante el fin de semana pasado.
Como consecuencia del acuerdo alcanzado en la medianoche del martes, los trabajadores levantarán la medida de protesta, se relanzarán las conversaciones entre el gobierno federal y las autoridades locales, y se formará una comisión que se encargará de controlar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados.
Presencia militar
Al mismo tiempo, el gobierno ecuatoriano afirmó que el estado de emergencia que había sido declarado en la zona será levantado en las próximas horas.
De todas maneras, la presencia de fuerzas de seguridad en la zona es todavía significativa.
Los manifestantes exigen al gobierno que destine una mayor parte de las ganancias obtenidas de la industria petrolera -la principal actividad económica de Napo- se utilice para mejorar la infraestructura local.
Piden, entre otras cosa, la construcción de carreteras, un aeropuerto y obras sanitarias y educativas.
En señal de protesta, habían atacado estaciones de bombeo e instalaciones petroleras, lo que llevó a una interrupción del servicio por varias horas e hizo temer por una posible derivación del conflicto a otras zonas petroleras de Ecuador.